¿Podrías callarte?

/ lunes, 22 de octubre de 2012 /
 Cuando conozco ciertas personas, pienso que hacerle una operación
para ponerles un zipper en la boca debería ser legal.

Una de las cosas que siempre me llamaron la atención de cuando estaba en el colegio, era un grupo de muchachas que no se callaban ni aunque de eso dependieran su vida. Recuerdo muy bien una vez que mi padre me fue a recoger tarde y al parecer a unas de estas muchachas tampoco la habían venido a recoger. Ella y yo nunca habíamos cruzado palabra antes (no nos odíabamos ni nada, eramos de esas personas que no sabes por qué no le has dirigido la palabra) y como estabamos solas en el patio del colegio esperando a que nos vengan a buscar, noté como dió alrededor de 5 vueltas antes de decidirse a hablar conmigo. Yo era bastante antisocial en el colegio (aunque nunca fui grosera, simplemente no quería hablar con nadie y no socializar me salía natural). Cuando se sentó al lado mío me habló de ella y solo de ella hasta que vinieron a buscarla.No me acuerdo muy bien que me dijo, pero si recuerdo la sensación de que muchas de esas cosas me hubiese gustado no saberlas. Después de eso no me volvió a hablar en lo que restó de nuestra vida colegial.

Otra cosa que me encuentro mucho es cuando por ejemplo, alguien te para en la calle para preguntarte una dirección y antes o despues de responderles te dan una explicación EXHAUSTIVA Y DETALLADA del por qué iran a ese lugar y uno solo piensa ¿¡Y A MI QUE ME IMPORTA!?



Aprender el arte de callarse la boca es super difícil. A todos nos gusta tener la razón, la última palabra, la cosa interesante que decir. ¡Pero hablar de más puede ser peligroso!.

Hay una anéctoda de la historia de Rusia que no sé cuando pasó ni a quién, pero se trataba de un hombre que el zar lo mandó a ahorcar y cuando lo hicieron la cuerda se rompió y se salvó. Cuando eso sucede, se toma como que es algo del destino y perdonan al condenado y el zar estaba dispuesto a perdonarle la vida cuando de repente el condenado dijo "¡Este gobierno es tan malo que nisiquiera hace cuerdas buenas para ahorcar!" Al enterarse de lo que dijo, el zar de Rusia no firmó la anulación de su condena y mandó a hacer una cuerda más resistente y lo ahorcaron, esta vez con éxito.

He aquí algunos consejos para que te calles y no termines ahorcado:

1. NO DIGAS TODO. Solo los niños hablan de todo lo que ven y hacen. A veces cuando hay parejas que dicen "Entre nosotros no hay secretos" los miro con pena. Siempre hay secretos, y no necesariamente de infidelidad (tu pareja puede ocultar algo tan simple como "me comí su sandwich y dejé que creyera que fue hermano")y la razón es porque la gente no siempre entenderá el por qué de tus acciones por más que te amen. Además la gente que lo dice todo está desesperada por atención, y si siempre hablas en vez de ser amigable, serás insoportable y abrumador y la gente querrá irse corriendo cuando vean tu silueta venir.

2. NO ATAQUES. Cuando estes en una discusión para hacer que la otra persona se calle, se calme y deje de mencionar a tu madre intenta hacerle saber que quieres entenderle, así bajará la guardia y confiará en ti y ninguno de los dos no dirá nada de lo que luego se arrepientan.

3. MIRA LOS RIESGOS. Pregúntate: ¿Qué tan importante es que diga algo en esta situación? Si me callo y no digo nada, ¿empeorarán las cosas? ¿Tengo una buena razón para dar mi opinión?

4. SEPARA LAS REALIDADES. A veces sucede que estás tan enfadado con alguien que traes tus problemas a otro lado y como no puedes pelear con una persona descargas tooooooooooooooooooooooda tu furia en otra que no tiene nada que ver. ¡Cuidado con eso!

En mi humilde opinión practicar el arte de saber hablar y cuando, es una de esas cosas que vale la pena aprender en la vida.

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